El verano del año 2000 cambió el fútbol para siempre. Florentino Pérez ganó las elecciones a la presidencia del Real Madrid con una promesa que parecía imposible: fichar a Luís Figo del FC Barcelona. Lo cumplió en 48 horas. Comenzaba la era de los Galácticos, el proyecto de fútbol más ambicioso, espectacular y polémico de la historia del deporte rey.
Luís Figo era el mejor jugador del mundo en el año 2000 y el íolo del Camp Nou. Florentino Pérez lo fichó por 60 millones de euros en julio de 2000, la cifra más alta de la historia. La reacción del barcelonismo fue histórica: cuando Figo volvió al Camp Nou con la camiseta blanca, le lanzaron un cochinillo desde la grada. El fútbol nunca había visto algo así. Figo quedó Balón de Oro ese mismo año vestido de blanco.
Un año después, Zinedine Zidane llegó al Madrid desde la Juventus por 73,5 millones de euros, estableciendo un nuevo récord mundial. En la final de la Champions de Glasgow 2002, ante el Bayer Leverkusen, Zidane marcó el gol más bonito de la historia de las finales europeas: una volea de zurda que todavía hoy hace que se paren las pantallas.
En 2002 llegó Ronaldo Nazario. En 2003, David Beckham. En 2004, Michael Owen. El Real Madrid tenía en nómina a seis Balones de Oro activos al mismo tiempo junto a Raül, Roberto Carlos y Hierro. Ningún equipo en la historia ha acumulado tanto talento individual en tan poco tiempo.
La era Galáctica es todavía hoy objeto de debate. En lo deportivo: una Liga en 2003, ninguna Champions entre 2002 y 2014. Pero en términos de impacto cultural y comercial, los Galácticos transformaron al Real Madrid en el club más poderoso económicamente del planeta. Florentino Pérez había inventado el fútbol-espectáculo moderno.