A mediados de los años 80, con el primer equipo del Real Madrid pasando por un bache de resultados que hacía que el Castilla —el filial— llenase más grada que el propio Bernabéu, un grupo de cinco chavales de la cantera cambió la historia del club para siempre. Emilio Butragueño, Manolo Sanchís, Míchel, Rafael Martín Vázquez y Miguel Pardeza formaron la Quinta del Buitre: la generación que devolvió la ilusión al madridismo y modernizó el fútbol español.
El nombre "Quinta del Buitre" lo acuñó el periodista Julio César Iglesias en un artículo de El País publicado el 14 de noviembre de 1983, en referencia al apodo de Emilio Butragueño, "El Buitre". El artículo hablaba de un grupo de canteranos que ya destacaba en el Castilla, filial del Real Madrid que esa misma temporada se proclamó campeón de Segunda División — el único filial de la historia en lograrlo.
El 5 de febrero de 1984, con el Real Madrid perdiendo 2-0 ante el Cádiz en el Ramón de Carranza, Alfredo Di Stéfano —entonces entrenador— decidió dar entrada a un joven delantero de 20 años. Butragueño salió a la segunda parte, anotó dos goles y dio una asistencia para culminar una remontada de 2-3. Fue el pistoletazo de salida de una era. Míchel, Sanchís y Martín Vázquez ya se habían asentado en el primer equipo, y Pardeza completaría el quinteto poco después. 🦅
"Juventud, títulos y espectáculo es lo que ofrecía esta quinta a los aficionados madridistas." — Crónica de la época sobre la Quinta del Buitre
Entre 1984 y 1990, la Quinta del Buitre lideró al Real Madrid hacia cinco Ligas consecutivas y una sexta poco después, además de dos Copas de la UEFA seguidas en 1985 y 1986. El equipo llegó a sumar 121 partidos invicto como local, un récord mundial en su momento. Butragueño fue la gran estrella individual: ganó el Trofeo Bravo al mejor jugador sub-21 europeo dos años consecutivos (1985 y 1986), dos Balones de Bronce y el Trofeo Pichichi en la temporada 1990-91, además de ser subcampeón goleador del Mundial de México 86 con cuatro goles a Dinamarca en octavos de final.
Butragueño y Míchel se despidieron del club a mediados de los 90 para jugar en México, mientras que Sanchís fue el único de los cinco en desarrollar toda su carrera como madridista, retirándose en 2001 tras ganar dos Champions League más (1998 y 2000) ya en una etapa muy distinta del club. Hoy, Butragueño ejerce como director de Relaciones Institucionales del Real Madrid — el mismo club al que devolvió la ilusión desde el campo hace ya cuatro décadas.
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