Hay porteros extraordinarios y hay Iker Casillas. El guardameta nacido en Móstoles el 20 de mayo de 1981 es, para la inmensa mayoría de los aficionados e historiadores del fútbol, no solo el mejor portero de la historia del Real Madrid sino uno de los dos o tres mejores que han jugado a este deporte en toda su historia. Cinco Champions League, dos Mundiales con España, tres Eurocopas, 725 partidos con la camiseta blanca. Una carrera que es, sencillamente, irrepetible.
Casillas llegó a la cantera del Real Madrid con 9 años y nunca más se fue. Debutó con el primer equipo con apenas 16 años y con 18 ya fue campeón de Europa en la final de 2000 ante el Valencia. Era el portero más joven en ganar una Champions League en la historia del torneo — un récord que tardó décadas en caer. La afición del Bernabéu lo bautizó enseguida como San Iker — un apodo que fue ganando con cada actuación sobrehumana.
Preguntar cuál es la mejor parada de Casillas es un ejercicio imposible. Hay demasiadas candidatas. La parada a Arjen Robben en la final del Mundial 2010 en Sudáfrica es probablemente la más famosa — con el partido 0-0 en la prórroga, Robben se plantó solo ante él y Casillas estiró la pierna izquierda para desviar el balón de manera casi sobrenatural. Ese gesto salvó el Mundial de España.
"Casillas no para balones — para los sueños del rival. Es el único portero que he visto que hace que lo imposible parezca rutinario." — Pep Guardiola
Pero hay más. La parada a Messi en el Camp Nou en 2010, la actuación ante el Bayern de Múnich en 2012 en la Champions, los miles de intervenciones con reflejos que desafiaban la lógica física. Casillas tenía algo que no se puede entrenar — una capacidad de reacción que parecía pertenecer a otra categoría de ser humano.
Casillas fue el capitán del Real Madrid durante años y el capitán de la Selección Española durante la época más gloriosa de su historia. Eurocopas 2008 y 2012, Mundial 2010 — tres torneos ganados de manera consecutiva, algo que ningún otro país había conseguido jamás. Era el líder silencioso, el que hablaba con los gestos y las paradas más que con las palabras, el que mantenía la calma cuando todo el estadio estaba en tensión.
Casillas levantó la Copa de Europa en cinco ocasiones: 1998, 2000, 2002, 2014 y 2016. Cada una con una historia propia. La de 2014 — La Décima — fue especialmente emotiva porque Casillas era el capitán que llevaba el brazalete y quien levantó el trofeo en Lisboa después de 12 años de espera del club. Las imágenes de Casillas llorando con la Copa en la mano son de las más icónicas de la historia del fútbol español.
En 2015, en una situación que todavía genera debate entre los aficionados, Casillas abandonó el Real Madrid para fichar por el Oporto. Fue una despedida que muchos sintieron que no estuvo a la altura de lo que el portero merecía. Pero el legado de Casillas en el Madrid es inconmovible — 725 partidos, 16 temporadas, 19 títulos. Un número que habla por sí solo y que nadie igualará en mucho tiempo.
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